martes, 8 de marzo de 2011

"History of Modern": un retorno (aparentemente) sincero







Está claro: ante la crisis general, y la de las discográficas en particular, la imaginación brilla por su ausencia. Visto que el público potencial de los artistas más nuevos no está por la labor de coleccionar y acumular en sus estanterías artefactos sonoros sólidos y concretos, no se les ocurre otra cosa que estimular el regreso de músicos de generaciones anteriores cuyo público es sin duda más proclive a la compra de discos, tanto en CD... como incluso en vinilo. Curiosamente ese vinilo que las discográficas se empeñaron en finiquitar es al que ahora patéticamente se agarran como tabla de salvación, que a buen seguro no va a salvar a nada ni a nadie.






En cuanto a las reuniones de viejas glorias, aunque a veces puedan resultar más o menos simpáticas, uno siempre se las mira con recelo. Y así, con ese recelo, recibí la noticia de la edición, hace ya algunos meses de "History of Modern", lo nuevo (!) de Orchestral Manoeuvres in the Dark.



Antes de escuchar el disco en cuestión leí una entrevista con ellos en la que abiertamente decían que no habían pretendido un retorno o una continuación, casi 20 años más tarde, de lo que habían dejado en el 93, sino un regreso al sonido primigenio de sus cuatro primeros álbumes. Esta afirmación es la que más me llamó la atención, pues aunque seguí toda su carrera con atención, son, para mi gusto, estos cuatro primeros discos los que definen un sonido característico y una aproximación a la electrónica personal, original y entroncada en otras tendencias de la zona Liverpool - Manchester de finales de los 70.





Estos cuatro discos son:






Orchestral Manoeuvres in the Dark



Organisation



Architecture & Morality



Dazzle Ships





Tuvieron el tino (o quizás la suerte) de salpicar estos discos, que eran inquietos, experimentales por momentos, de canciones pegadizas que se convirtieron rápidamente en grandes éxitos. Esto fue muy notorio en "Organisation" y "Architecture & Morality" que hicieron de ellos estrellas a nivel internacional. Consiguieron tener así una sólida base de seguidores que conocía a fondo sus discos a los que se sumó un público general que disfrutó con temas que aún hoy, 30 años más tarde siguen sonando en algunas emisoras como "Enola Gay" o "Joan of Arc". "Dazzle Ships" el último disco de esta brillante tetralogía da un paso más en la consecución de un sonido personal y característico, pero les falló el éxito para los seguidores ocasionales y las ventas se derrumbaron. A partir de ese momento OMD siguió haciendo discos en los que no faltó su éxito para la radio, pero... la música, esa emoción en los sonidos... En los discos que vinieron después ya no había mucho más aparte de un pop convencional de buena factura.




Por todo eso, al escuchar "History of Modern", su disco de finales de 2010, celebré que hubieran recuperado su sonido más característico. Y así, aunque el disco no llega al nivel de los arriba mencionados, se aleja de lo que podría haber sido un disco excesivamente complaciente, cubriendo las canciones de celofanes de colores y dejando de lado lo mejor de lo que en su momento hicieron.




Y por eso, contando con la seguridad de que hay una motivación crematística por encima de todo, la dignidad de este trabajo, de cómo se ha presentado, de su sonido, la música en definitiva, me hace conceder el beneficio de la duda a este lanzamiento. Pero lo mejor de todo, es que, sea cual sea su motivación, es un disco perfectamente disfrutable, repito, sin el nivel de los primeros discos pero donde se aprecian las ganas y el cariño puesto en canciones y arreglos. Así las cosas, celebro este regreso.


Vendrán a España en junio, con la formación original y, según dicen en las entrevistas, reproduciendo el sonido y la atmófera de sus primeros discos. Habrá que ir a verlos.

domingo, 6 de marzo de 2011

Cumpleaños feliz


Sant Andreu de la Barca es una localidad de la provincia de Barcelona, en la comarca del Baix Llobregat. Allí tuve mi residencia muchos años y allí tuve la oportunidad de conocer, poco antes de cumplir los 20 años a Vicente.


Por aquel entonces Vicente era, junto a sus inseparables Santi y JB, quien dirigía los destinos de "Studio 79", emisora piratesca ( o más bien residente en un limbo legal) que suponía toda una alternativa a la adocenada FM de la época... aunque si en aquella época hubiéramos podido imaginar la FM del siglo XXI, la de entonces nos hubiera parecido una situación revolucionaria, al menos musicalmente hablando.


Ya desde aquellos inicios Vicente era un catalizador de tendencias e ideas. Lo conocí al participar en una especie de "performance" audiovisual sobre el Guernica de Picasso, y pocos años después tuve la osadía de acercarme nuevamente a él para colaborar en ese proyecto tan excitante que era "Studio 79".


Sin mi participación en la emisora ahora probablemente no existiría este blog inconstante, y sin Vicente yo no hubiera hecho crecer, como lo hice, mi afición a la música. Con él discutía, descubría, imaginaba... Él fue el principal impulsor del rock en Sant Andreu y alrededores en los 90, y con él hicimos entre todos que aquellas ilusiones se convirtieran en concreciones divertidas.


Hoy Vicente es un quasifuncionario en la emisora municipal, pero hablar con él sigue siendo un placer sobre todo cuando la conversación deriva a la música. Es un pozo de sabiduría, pero su saber no tiene un carácter de árida erudición, sino de anécdota sabrosa, siempre bien documentada.


Más que un "connaisseur" (el que conoce), Vicente es un "amateur" (el que ama). Ama y hace amar la música. Y por eso, hoy, que es el día de su aniversario, le deseo públicamente, un feliz cumpleaños.


Quizás alguien pueda tildarme de exagerado si digo que Vicente ha colaborado en hacer de Sant Andreu un lugar mejor para vivir. Pero de lo que estoy seguro es de que ha hecho de mí, y de muchos de los que hemos vivido cerca de él, unas mejores personas.


Brindemos con él con un buen gin-tonic (de Giró, of course).

viernes, 12 de noviembre de 2010

Más sobre el "Ruta 66"

No soy el único que celebra los 25 años del "Ruta 66". En este documentado e interesante artículo, Diego Manrique, desde una perspectiva crítica desgrana elogios sobre este medio.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Placeres/Ruta/66/elpepucul/20101108elpepicul_3/Tes

martes, 2 de noviembre de 2010

Get your kicks on Route 66! - ¡Felicidades Ruta 66!

Empezaré con una confesión: Yo era más del Rock de Lux. Tras la debacle de los últimos meses del infumable ROCK ESPEZIAL (que tuvo, eso sí, un honorable comienzo), algunos de los redactores que estaban en él lo reflotaron como Rock de Lux (que sigue en la lucha) y los más "guerrilleros" Ignacio Julià y Jaime Gonzalo, se embarcaron el la aventura del "Ruta 66". La verdad es que no recuerdo si la cronología es exactamente esta, pero el caso es que a mediados de los 80 la prensa musical española estaba algo convulsa y aunque hubo cierto riesgo de cataclismo, ahí están, como supervivientes, el Rock de Lux, y la revista que hoy me hace escribir estas líneas: RUTA 66.



De riguroso blanco y negro, más negro que blanco, Ruta 66 fue una revista que desde el principio mantuvo una clarísima línea editorial, contra muchos vientos y muchas mareas y eso la hacía particularmente admirable, aunque a mí particularmente a veces se me hacía indigesta. Defensores del rock and roll más genuino, o a veces también del más bastardo, pero siempre con una clara estética definida por un cierto underground aunque... no, no es eso. Hay que releer sus páginas para saber exactamente de qué se trata. ¿Rock de guitarras? Pues no, pues Suicide también entran en su estética. ¿Underground? ¿Y que hace el country and western? En fin hay que volver a sus páginas para impregnarse del espíritu "Ruta 66". Y si no, una propuesta rápida y económica: en este mes de noviembre ha aparecido el número 276 en edición especial 25 aniversario que recupera lo mejor de todos estos años. Casi 150 páginas en un viaje estupendo por el mejor rock de estos años.



Fui fiel seguidor (y comprador) de la misma durante algo más de 10 años. A mediados de los 90 me empecé a plantear reducir el número de revistas musicales que adquiría y aunque con cierto dolor, sacrifiqué el "Ruta".



He seguido sabiendo de su trayectoria, de sus dificultades, de su (casi) traumático cambio al color, muy denostado por sus seguidores más acérrimos. Y hoy, constato con emoción que sigue en pie y, hojeando las páginas que recuerdan estos 25 años, veo que con fuerza.



El consejo es simple: si alguna vez os ha interesado eso del rock and roll, corred al kiosco y compraos el "Ruta" de este mes: ¡No cuesta ni 1.000 pelas!

martes, 12 de octubre de 2010

Un toque de teatro clásico español


Fin de semana largo y de corte "hispánico": para la celebración de la fiesta de las Españas, mi amiga Alba Bohigas (abohigas.blogspot.com) decidió venir a pasar unos días a la Villa y Corte y pensé que nada mejor que obsequiar su bienvenida con una pieza de teatro clásico español: "El Alcalde de Zalamea" de Pedro Calderón de la Barca.


Creo que la decisión fue de lo más adecuado. Como de costumbre, la Compañía Nacional de Teatro Clásico nos ofreció un espectáculo grato, respetuoso con la obra y al tiempo disfrutable en el siglo XXI. Los personajes quedaban perfectamente dibujados (mérito del autor y la adaptación) y nos llegaban, junto al verso, de manera clara y diáfana (mérito de la dirección y los actores). He leído alguna crítica a la escenografía que a mi parecer, en su austeridad resaltaba las virtudes de la representación.


Especialmente destacables son los monólogos, tanto el del personaje de Isabel, la hija de Pedro Crespo, como el del propio Pedro Crespo, interpretado por un excelente Joaquín Notario.


Si tuviera que buscarle un "pero", sería el de los personajes de Don Mendo y Nuño, un tanto supérfluos en la representación. Sin embargo habrá quien piense que son un acierto al aligerar la intensa carga dramática de la misma.


Salimos Alba y un servidor muy satisfechos. Llenos de Siglo de Oro y con ganas de pasear por el centro del Madrid de la época.

domingo, 26 de septiembre de 2010

"A saco!!!": Orton revisitado y refrescado

Con Joe Orton suele sucederme siempre lo mismo: cada vez que leo una de sus obras, tanto si es alguna de sus pequeñas novelas, como si se trata de una de esas divertidas obras de teatro que le dieron una fama breve e intensa, acabo pensando que lo mejor de él fue su propia vida. No hace falta más que leer sus diarios, o la biografía que, basada en los mismos, escribió John Lahr ("Prick up your ears"), para caer en la cuenta de por qué aún hoy, más de 40 años después de su muerte, Joe Orton sigue siendo el niño terrible de las letras británicas de los "swinging sixties". O mejor aún, si alguien quiere saber todo esto en hora y media no es necesario que lea tanto: que se acerque a "Prick up your ears" ("Ábrete de orejas" en español), la estupenda película de Stephen Frears (otro niño terrible a su manera) y entenderá por qué me resulta más interesante la vida de este hombre que las obras que le dieron a conocer.



El caso que nos ocupa, es un caso policial y teatral. Su nombre original era "Loot!" (¡Botín!) y fue la obra teatral que propició el despegue de Orton hacia los cielos de la fama. Esta es la segunda vez que la veía y aunque ya disfruté de una versión en catalán hace cosa de una docena de años ("El Botí") ésta versión se beneficia de unas cuantas características que la hacen refrescante. Y empezamos por el título "A saco!!!", más coloquial, pero fácilmente entendible y que nos da una pista sobre lo que vamos a ver. No se trata de una mera traducción de la obra de Orton sino que estamos ante una adaptación tanto espacial, como temporal pero respetando siempre el espíritu trangresor del original. No estamos en la Inglaterra que se debatía entre la mojigatería y la modernidad en los años 60, sino en el Madrid post-boom inmobiliario y eternamente pre-olímpico del 2010. El cadáver de la señora de la clase media inglesa es aquí el de una republicana, una comunista roja de Móstoles. Y aunque se pudiera pensar que con esas licencias se está traicionando el original, en mi opinión es esta actualización la que hace que la obra mantenga todo el espíritu y frecura del original, la que hace que nosotros, como público, entendamos mejor lo que fue "Loot!" en el Londres de los 60.




El texto, por tanto, aunque a veces peque de exceso de vulgaridad, como la del niño que dice "pipí, caca y culo", es en general muy acertado. Siempre me han irritado vulgarismos gramaticales como el laísmo, pero aquí, deliberado o no, se presta a darle sabor local. Y si no... ¿qué hay más madrileño que este fragmento?:




- Señor Peláez ¿me permite abrir la puerta?


- Por supuesto que sí, señora Paty: la permito.




Los diálogos y el movimiento de actores en escena son ágiles y contribuyen a realzar el texto. En cuanto a la actuación en sí, no se si es que los actores tuvieron una mala tarde, pero la encontré un poco torpe, con objetos que se caían a destiempo, algún movimiento un tanto desaliñado... vamos, que no me llevaron con ellos al mundo que Orton nos había puesto sobre a la escena, y siempre me recordaron que yo estaba en el patio de butacas viendo un representación teatral.




En conjunto, un divertimento recomendable para pasar un sábado por la tarde entre risas y para poner un poco de buen humor no exento de crítica a este otoño. Id a ver "A saco!!!". Y después os empapáis de la vida y milagros de San Joe Orton de los Escándalos.




jueves, 16 de septiembre de 2010

Calamaro...on the rock!



15.9.2010. Hacía tiempo que no iba a un buen concierto de rock, y recién regresado de Argentina como estaba, me pareció que esta presentación de Andrés Calamaro podría ser de lo más adecuado para electrizar mi pequeña alma rockera y revitalizarla.




Y no me equivoqué. Calamaro tiene un repertorio amplio y multitud de registros. Lo había visto hace casi veinte años, en unas fiestas de la Mercè cuando se dió a conocer en España con Los Rodríguez, combo hispano-argentino muy popular en su momento y que lanzó a la fama en nuestro país al hasta entonces desconocido Calamaro. Tras veinte años, pero con la seguridad de ir a ver a un músico solvente me acerqué a "La Riviera" a disfrutar de la última encarnación del artista.




Y ya, desde el título de su último disco y la gira, "On the rock", se presagiaba que la cosa iba de eso, de "It's only rock'n'roll but I like it". Teclista como es él, apareció con su guitarra (una Telecaster rockera) al centro de la escena y tras abrir con uno de los temas de su último disco, "Los divinos", sonaron potentes los acordes de un "Jumpin' Jack Flash" que hicieron saltar a un público totalmente entregado desde el principio. Y de este tema tan rollingstoniano, paso al calamárico "El salmón" y aquí no había pasado nada. Era como si su banda se hubiera presentado al concierto como unos nuevos Stones y Calamaro fuera la reencarnación de Keith Richards.




Ya estaban delimitadas las coordenadas del concierto. Un concierto de rock con todas las de la ley, con una banda estupendamente engrasada y con guiños y citas de riffs rockeros, reggaeros... y no tanto: sonaron acordes de "Smoke on the water", se cantaron fragmentos de "No woman no cry" en incluso se adornó "Paloma" con notas del barroquísimo "Canon" de Pachelbel. Todo en clave de rock, saltos sudor, humo... una catarsis rockera, ni más ni menos.




En algún momento, nuestro cantante no estuvo de lo más afinado, sus medio falsetes patinaban... pero ¿quien pone peros a un par de detalles en la vorágine del rock? Nos lo pasamos bien y es lo que importa.




Una fiesta grande, un público entregado y un puñado de excelentes canciones, que en eso, en lo de compositor, a Calamaro no hay quien le tosa. ¿Alguien da más?